Pocas veces nos ponemos a pensar  (supongo que por miedo)  ¿qué pasara cuando ya no estemos en este mundo?, cuando estiremos la pata. Por lo regular, pensamos que seremos los últimos en irnos y que por lo tanto tendremos tiempo para arreglar todos nuestros asuntos.

Sin embargo, en estos temas, nunc apodemos saber con exactitud cuándo sucederá y dejamos de lado algunos aspectos como el planear,  lo que pasará con nuestra mascota.
Suponemos muchas veces  que nuestros familiares o amigos más cercanos se harán cargo de ellos, pero ¿qué pasa si no? No podemos dejar a nuestras mascotas a la deriva, ya que ellos son nuestros amigos y es nuestro deber cuidar de ellos, aunque nosotros ya no estemos aquí. Quiero ilustrar esto, con un caso que se vive  cerca del mercado 28, donde la dueña de un perro y un gato, lamentablemente falleció; dejando a sus mascotas dentro de su propiedad, encerrados, sin que nadie pudiera hacerse cargo de ellos.  El gatito, por suerte,  puede salir y  buscar alimento en otras casas, sin embargo,  el perro no puede abandonar el lugar y  presenta un gran desgaste físico, tiene algunas deformidades en el cuerpo,  y más que nada sufre de tristeza, primero que nada por perder a su dueña y en segundo por el abandono que está viviendo.

Por ello es importante que nos aseguremos de que habrá una persona cuide a nuestras mascotas  cuando nosotros ya no estemos, hablemos con ella  para ver si se puede hacer cargo  y asumir este compromiso tan importante. Es preferible asegurarse de que no sufran más de lo que sufrirán por nuestra ausencia  y no supongamos que  nuestros conocidos  “sólo porque si” podrán hacerse cargo de ellos.

No los dejemos solos, son nuestros amigos, compañeros de vida, tenemos el deber de cuidarlos siempre, y en caso de faltar, encontrarles un hogar donde siga recibiendo el mismo amor que nosotros les dimos.