Vaquito lleva casi toda su vida en la clínica de la Spacqroo y desde el momento en que nació tuvo que arreglárselas para luchar por sobrevivir. Conforme fue pasando el tiempo, veía como sus hermanos y otros perritos eran adoptados, mientras que él quedaba en el olvido.

Ahora Vaquito ya es más grande, pero aún tiene la esperanza de poder encontrar un hogar, y una familia a quien poder hacer feliz.